miércoles, 11 de mayo de 2011

Panuchos Presidenciables

Aunque faltan todavía varios meses para que inicie formalmente el proceso electoral para elegir al nuevo Presidente de la República, los panistas señalados como “favoritos”, ya hicieron oficial su interés para ser candidatos por su Partido. Y es que aunque no se vislumbra una carta fuerte dentro de Acción Nacional, los susodichos no perdieron la oportunidad de mostrar las garras y los dientes, ante una contienda electoral que aunque se ve lejana, pronostica fuertes enfrentamientos.

En la Reunión Nacional de Estructuras Estatales que celebró el PAN a inicios de mayo, siete de los posibles precandidatos alardearon sobre sus aspiraciones rumbo al 2012, y por supuesto, aprovecharon el micrófono abierto y los aplausos de los militantes, para criticar y tirar miasma abiertamente a los gobiernos priístas, e incluso uno que otro retó y cuestionó al gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, virtual candidato presidenciable -y mejor posicionado- del tricolor.

El primero en alzar la voz fue el Senador Santiago Creel Miranda, quien es quizás el más conocido políticamente por la ciudadanía, pero también el que menos favorecido está en las encuestas. “Habíamos ya dejado el Congreso dominado por el Presidente. ¿Y ahora quieren regresar estos cínicos a que un gobernadorcillo controle la Cámara de Diputados? No se los vamos a permitir. Por más encopetado que esté ese gobernador. No. Porque no se trata de cosmética, se trata de amor a la patria”, vociferó el panista, en franca referencia a Peña Nieto.

Otro que se auto postuló, fue Heriberto Félix Guerra, quien aunque ni en su casa lo conocen, es el actual titular de la SEDESOL. Su candidatura pasaría inadvertida, sino fuera que a través del puesto que desempeña (grismente) pueden emplearse maquiavélicas estrategias electorales por medio del “tan eficiente” asistencialismo, y la condición de la entrega de apoyos de los “programas sociales” a cambio del voto de la gente pobre.

Tal vez el más lamentable de los propuestos es Emilio González Márquez, actual mandatario estatal de Jalisco. Él, es más conocido por sus lamentables declaraciones que lo ubican como una persona homofóbica, conservadora, grosera, vulgar y ya ni hablar de sus atropellos a enemigos políticos cuando anda de briago. El país no se merece a un Presidente así, por eso no se le tomó en cuenta cuando declaró “fui el tercer alcalde panista en Guadalajara, soy el tercer gobernador panista en Jalisco, quiero ser el tercer presidente de la República panista”.

Quien se dice ser el “mero mero sabor ranchero” es el fecalista Javier Lozano Alarcón, Secretario del Trabajo, quien sin duda, "ha sido de los más eficientes" en los objetivos de la actual administración federal, pues con su labor ha desintegrado sindicatos y dejado sin empleos a miles de mexicanos. En varias ocasiones, ha declarado ser fiel y leal a Felipe Calderón, por lo que si llegara a ser Presidente, continuaría con la faena que ha emprendido su patrón. ¿Se imaginan?, más muertos e inseguridad y peores condiciones de escasez económica.

Otro de la administración actual que quiere llegar a Los Pinos, es el telenovelero Alonso Lujambio Irazabal, quien aprovecha cada gira de trabajo para hacerse promoción, aunque todavía luce “muy verde”. Pero quizás, el principal punto en su contra es que él dirige (débilmente) la Secretaría responsable de los mayores problemas del país durante tantos años: la de Educación.

Efectivamente, México si está preparada para ser gobernado por una mujer… pero no por Josefina Vázquez Mota. Esta seudo-intelectual es quizás la mejor posicionada para competir como candidata del PAN, y entre sus tácticas ya anda promocionando el discurso de la equidad de género. Muchos la querían para que sea la aspirante en las venideros comicios del Estado de México, pero “se dio el lujo” de rechazar dicha oferta porque ella “va por la grande”. La diputada es quien más propaganda proselitista ha realizado por el blanquiazul, tanto que ha descuidado su trabajo legislativo en San Lázaro, e incluso no ha tenido tiempo de escribir “otra fascinante obra literaria de superación personal”.

Pero quien no pierde las esperanzas es Ernesto (Bartolo) Cordero Arroyo, actual titular de la Secretaría de Hacienda. Los ciudadanos no le otorgarían su voto, porque ha quedado más que claro que él vive otra realidad totalmente diferente a la del país, como cuando declaró que “con ingresos de 6 mil pesos al mes, hay familias mexicanas que tienen el crédito para una vivienda, para un coche del año, y que se dan el tiempo para pagarles a sus hijos una escuela privada”. Desde ese día, dicho funcionario quedó descartado para suplir a Calderón.

miércoles, 27 de abril de 2011

Los colores de México


Mapa de la Consultoría Stratfor en su reporte “Mexican Drug War 2011”,

martes, 26 de abril de 2011

¿No qué no? Sinaloa o los beneficiados del caos



Se ha escrito mucho sobre el supuesto vinculo que existe entre el gobierno mexicano y el Cártel de Sinaloa, grupo criminal -liderado por Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada- que en vez de debilitarse después de 3 años de “guerra contra el narco”, ha aumentado su poderío delincuencial expandiéndose en gran parte del territorio mexicano.

Y aunque la administración de Calderón ha negado cualquier nexo con el narcotráfico, hay datos que revelan lo contrario, como señala la consultoría en seguridad global de origen estadunidense Stratfor en su reporte “Mexican Drug War 2011”, el cual muestra a grandes rasgos el lamentable panorama actual que se vive en el país con relación al crimen organizado.

El informe sostiene que el “gobierno mexicano ha decidido que el mejor curso de acción es librar una guerra de desgaste en la cual el cártel de Sinaloa asuma la posición dominante en el país, lo que permitiría imponer una reducción forzada de la violencia de los grupos criminales y que la organización dirigida por el Chapo Guzmán sea utilizada para someter a las bandas más endebles”. Como resultado, mientras las autoridades con sus operativos han debilitado a todos los cárteles, “el de Sinaloa ha demostrado ser inmune a la crisis y está creciendo”.

El poder de Sinaloa es excesivo: tienen la hegemonía total en el occidente del país; con sigilo "estrangula" el flujo de ingresos de la organización de Vicente Carrillo Fuentes (Cártel de Juárez); bloquea efectivamente a otra banda criminal en descenso –una sombra de sí misma–, la de los hermanos Arellano Félix (también conocida como cártel de Tijuana), quienes incluso le tienen que pagar por el derecho a acceder a los puertos de entrada de California; ayuda actualmente al cártel del Golfo en un batalla contra "Los Zetas" en el noreste, apoyándolos sobre todo en la lucha por la plaza de Tamaulipas; La Familia Michoacana o Los Caballeros Templarios (como ahora se le conoce) depende de este Cártel para restablecer su infraestructura antigua y sus rutas de contrabando; y actualmente pelea por hacerse de la supremacía en Acapulco.

La consultoría estadounidense, que publicó recientemente este informe, asegura que el de Sinaloa sigue siendo el mayor y más coherente de los cárteles mexicanos, “pues no ha dejado de hacer incursiones en territorios de otros grupos criminales, amigos y enemigos por igual. Esta expansión se ha visto en Durango, Guerrero (especialmente Acapulco, su puerto marítimo vital) y Michoacán, así como la ciudad de México”.

Lo que sorprende del Cártel del Chapo, no sólo es que “es inmune a los operativos” que implementa el Gobierno Federal, ni que en todos los casos gana plazas en territorio mexicano, más bien llama la atención el hecho de que se ha mantenido como una organización cohesionada y conserva los ingresos muy diversificados, pues controla productos que van desde estupefacientes hasta aguacates. El de Sinaloa es el grupo delictivo que se beneficiará aún más del caos en todo México, y a la administración de Calderón, al parecer también le conviene esa situación.

Acerca del tuiter, el faisbuc y los polacos cibernautas


El empleo de las nuevas tecnologías de la comunicación se ha convertido en una necesidad de primer nivel en los diferentes menesteres políticos, provocando incluso que ciertos protagonistas de la función pública se obsesionen en el magnetizado mundo de las redes sociales.

Justificando que a través de estas redes se entabla una comunicación directa con el pueblo (claro, con los que tienen acceso a Internet), muchos políticos pasan largo rato dándole duro a sus gadgets (Blackberrys, IPad, IPhone, etc.) o contratan a personal “especializado” para que cumplan con la importante tarea de “twittear” o “faceboquear” cada “movimiento, reflexión o acción” del funcionario.

Ahora es común ver en el Pleno del Congreso local a varios diputados entretenerse con su IPad, “posteando en su muro o perfil” lo mucho que trabajan, mientras alguno de sus colegas se exalta en demagogia usando la tribuna legislativa, sin que reciba la atención necesaria de los demás. O que decir de los funcionarios federales de alto nivel –obligados recientemente a que cada uno de ellos abra una cuenta en Twitter- , quienes diariamente reciben sendas mentadas de madre por parte de sus “seguidores internautas”.

No se puede negar que las redes sociales son herramientas valiosas para el intercambio de información, y quizás un atajo para poder expresar a los representantes populares el sentir de nosotros los mortales en relación a diversos temas actuales, ya sea en tono serio o en notables chascarrillos cibernéticos que desatan incluso el enojo de uno que otro político.

Tan es así, que incluso el Instituto Federal Electoral (IFE) pagó la módica cantidad de $406 mil pesos por andar de fisgón en Internet, es decir, por “monitorear el pulso de la sociedad en redes sociales” durante poco más de mes y medio. En los informes del “arbitro electoral”, se detalla que el pago se hizo a la empresa Nglobe, que desarrolló esa labor entre el 10 de noviembre y el 31 de diciembre de 2010.

Con esa lana desembolsada, el Instituto encargado de coordinar las elecciones federales, pudo desarrollar instrumentos, programas, contenidos e imágenes que monitoreen el impacto de esos populares sitios de Internet –como el Twitter y el Facebook- en los ciudadanos mexicanos. ¿Cuáles son los resultados obtenidos al respecto?, no lo sabemos, pero sí que se trata de dinero desperdiciado, si tomamos en cuenta que vivimos en un país donde sólo una minoría tiene acceso a las tecnologías de la comunicación.

Contubernio de un nuevo atentado laboral



Las alianzas partidistas no sólo se confabulan en dirección a las elecciones, pues también existen otros poderosos intereses que atraen a diversos actores de los partidos políticos que están involucrados, tanto en el mundo empresarial como en el ámbito legislativo.

Estamos a semanas de que en la Cámara de Diputados se apruebe la controvertida Reforma Laboral, esta vez presentada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y aplaudida por Acción Nacional (PAN), pues al final de cuentas se trata de una propuesta legislativa que toma como referencia los puntos principales contenidos en la iniciativa laboral que los blanquiazules presentaron anteriormente, el18 de marzo de 2010.

Es decir, “es la misma gata pero revolcada”, maquillada bajo el discurso de “una reforma moderna que elevará la competitividad de México… así como las condiciones laborales”, tal como celebró “el Presidente del empleo”, Felipe Calderón, uno de los artífices de la inestabilidad laboral actual y de la campaña en contra de los derechos y logros sindicales de los trabajadores en nuestro país.

El que se congratuló con la propuesta priísta, fue precisamente Javier Lozano Alarcón, Secretario de Trabajo y Previsión Social, quien la calificó como “magnifica”. ¿Y cómo no?, si fue él quien orquestó la iniciativa laboral del PAN, la misma que ahora “funciona como borrador”, y que sigue privilegiando con ese “encanto neoliberal” al sector patronal y a los empresarios.

La reforma presentada, que se aprobaría antes del 30 de abril, destaca por afectar los derechos individuales con la ventaja empresarial que mantiene un modelo sindical que impide la participación de los trabajadores en la definición de las relaciones laborales. Además de que no facilita la generación de empleos debido a las nuevas formas de contratación.

Serán 379 legisladores, entre el PRI y el PAN, quienes alzarían la mano a favor de esta transformación a la Ley Federal del Trabajo. Ambas bancadas presumen “su buena comunicación para sacar adelante la reforma”, la cual es criticada por organizaciones de defensa de los derechos laborales, quienes aseguran que ésta generará el abaratamiento de la mano de obra de los trabajadores y debilita la estabilidad en el empleo al introducir criterios de flexibilidad laboral unilaterales.

Y es que para hablar de un atentado al artículo 123 constitucional, hay que señalar que esta iniciativa priísta vulnera a los trabajadores a través de la contratación individual, con la figura de periodo de prueba, es decir, le da al patrón el camino (sí, en la ley) para deshacerse de los trabajadores sin pagar indemnización. La reforma se inclina a la inestabilidad en el empleo permitiendo el libre despido sin costo para el patrón al concederle crear contratos “de prueba”, “de capacitación inicial” y “de labores discontinúas”.

Además desaparece el derecho al aviso de despido para los trabajadores domésticos; legitima las renuncias “en blanco” al modificar el artículo 53 de la Ley Federal de Trabajo, que en la vigente requiere de un acuerdo entre las partes; y se crean “normas nuevas” dirigidas a los jornaleros agrícolas, que se refieren especialmente a un “Registro especial de trabajadores eventuales o de temporada” para justificar el despido libre y sin costo en contra de ellos.

La reforma plantea la desaparición del salario mínimo y se crea el “salario infinitesimal”, porque el artículo 83 de la LFT se modifica para que el salario se pueda pagar de manera proporcional por el tiempo laborado… similar a como se paga en Estados Unidos, pero con la base del salario mínimo de México. Por ejemplo, si se trabaja una hora diaria, se podrá pagar un octavo del salario mínimo, $7.47 pesos por hora, entonces, una persona que labora 4 horas diarias recibiría apenas $29.90 diarios, es decir ¡la mitad del salario mínimo!

De igual manera, al legalizar la subcontratación vía “outsorcing” se reduce el costo de la fuerza de trabajo, permitiendo que en una misma empresa haya trabajadores con mismas funciones pero con diferente salario y prestaciones. Entonces ¿el patrón evitaría pagar Seguridad Social o inclusive aguinaldos?, ¿nos olvidaríamos de que las vacaciones sean obligatorias para los subcontratados?. Sin duda, facilita la “renta” de empleados, como si éstos fueran objetos.

Aunque el outsorcing es un mecanismo utilizado mundialmente y que en países de primer mundo beneficia sobre todo a los profesionistas, hay que admitir que México no cuenta con las condiciones económicas y sociales para que funcione, por lo que es más probable que se desprotejan los derechos y obligaciones de quienes sean contratados a través de este sistema.

Aunque los priístas presumen que ahora disminuirá en tiempo los juicios laborales, lo lamentable del caso es que la nueva reforma también reduce el pago de los salarios caídos a un año, ¡independientemente del tiempo que dure el juicio!

Otra irregularidad de la iniciativa, es que la “Tabla de Enfermedades de Trabajo” y la de “Valuación de Incapacidades Permanentes” contempladas actualmente en la Ley Federal de Trabajo, ya no estarán incorporadas en ella pues se convertirán en una clasificación meramente administrativa, “a la voluntad de los patrones”, y de esa manera, dejarán de ser derechos laborales básicos.

La reforma laboral presentada por el PRI se negoció con el PAN, que desde su llegada al Gobierno Federal y bajo la doctrina neoliberal, ha querido dislocar los derechos de los trabajadores. La cúpula empresarial ha manifestado públicamente su apoyo a la iniciativa, pues se les abren las puertas para golpear legalmente los derechos esenciales de la clase trabajadora.

Es mentira que esta propuesta legislativa mejorará las condiciones de los trabajadores en México. Al contrario, provocará que existan menos condiciones de trabajo dignas, se desestabilizará el salario remunerador, habrá menos acceso a la seguridad social y la libertad sindical estará manoseada, a favor de que los sindicatos sean manejados como “negocios” por los mismos líderes charros de siempre.

Y ante la falta de estrategias de la actual administración federal para generar empleos, esta reforma consentirá mayor explotación en el trabajo, sobre todo con los jóvenes, y los millones de mexicanos desempleados, que aceptarán cualquier oficio aún con los salarios más bajos que se pretenden aplicar. El panorama es desalentador y las condiciones no favorecen a la mayoría.

viernes, 11 de marzo de 2011

Sobre el narco y otras brevedades

A estas alturas, no se puede asegurar que la sanguinaria cruzada del gobierno federal realmente busque acabar o resolver el problema del narcotráfico en México. Tampoco se puede especular, pero los síntomas de “una estrategia fallida” nos revelan otros matices, otras caras, otras razones…

El Gobierno de Felipe Calderón está involucrado con el Cártel de Sinaloa. Esta guerra no es contra el narco, es entre narcos, y el gobierno protege al grupo delictivo encabezado por “El Chapo Guzmán” y el “Mayo Zambada”, claro, atacando y debilitando a sus opositores criminales.

No se puede dudar que los gobiernos anteriores (del PRI) hayan pactado con cárteles o que las plazas se compren, para “facilitar el negocio de las drogas.” Pero, con la llegada de Acción Nacional a Los Pinos (2000) inició una larga historia de irregularidades y sospechas, con la fuga del Chapo de la cárcel de Puente Grande. ¿Cómo un capo tan importante pudo escaparse con elevada facilidad?.

Vicente Fox negoció la huida, y durante todo su mandato, se dedicó a cumplir lo acordado con quienes lo apoyaron a su llegada a la presidencia… incluido el Cártel de Sinaloa. Genaro García Luna, en ese entonces dirigiendo a la AFI, logró colocarse también en la administración de Calderón, y por supuesto, continuaron sus nexos con los Beltrán Leyva, en ese entonces, dirigentes junto con el Chapo y el Mayo en el Cártel de Sinaloa.

Los Beltrán se separan de ese Cártel, entre traiciones y asesinatos. Al convertirse en enemigos del Chapo, también los eran del Gobierno Federal… ahora su grupo delictivo está muerto. También lo está Juan Camilo Mouriño; su pecado fue venderle plazas a los hermanos Beltrán, su condena: un “accidente” aéreo.

Todos los grupos de narcotraficantes en México se debilitan en esta campaña atroz del mandato calderonista, pero el Cártel de Sinaloa sigue enriqueciéndose, sus líderes no caen (aún se sospecha si en verdad asesinaron a Nacho Coronel o si fue abatido por traicionar al Chapo), ya exportan droga a Japón y Australia, sus enemigos agonizan.

Pero el problema del narco es más complejo de lo que parece. El negocio es redondo incluso para los señores capitalistas por excelencia. Con la Iniciativa Mérida, pactada entre el presidente de EUA, George Bush y su similar de México, Felipe Calderón, (y que aún sigue) no se persigue extinguir a la delincuencia organizada, más bien “se trata de hacer money”:

El gobierno norteamericano, con ese tratado, otorga un crédito al gobierno mexicano para que éste le compre sus armas (hay que recordar que el bussine de las balas y las armas de fuego es la más rentable en ese país) para atacar a los cárteles, con el discurso de que se quiere evitar que las drogas lleguen a su nación. México usa el crédito para comprarles armamento, y devuelve el dinero al gobierno gringo con elevados intereses, es decir, negocio redondo.

Y además, como el Gobierno Federal “combate a los narcos opuestos a los de sus amigos”, éstos también tienen que comprar armas para defenderse. ¿Y quién se las vende?, si, Estados Unidos.



Mudanza


Se fue el Carnaval, con sus toneladas de basura, el bailongo jocoso, los orines en las terrazas de las famosas mansiones de la Casta Divina, la muchachada escandalosa, las y los edecanes exuberantes de precarias vestimentas, los performances de los imperti-necios etílicos, los malhumores de quienes se apoderaban de las gradas desde las 8 de la madrugada, ah, y también el suspirado clima familiar.

Ahora, todo parece indicar que se realizará una consulta ciudadana, en donde mínimo el 10% de los meridanos podrán decidir si se cambiará o no el derrotero para el próximo año de estas fiestas al Dios Momo. Esta pudo haber sido la última vez que se celebró en Paseo Montejo.

Si así sucede, las estatuas de Los Montejo (más bien sus pudientes defensores) se alborozarán con la salida de los mortales de su boulevard, “que una vez al año, ultrajan su hermosa imagen embriagados del pecado…”. Y las efigies, ahí detenidas en lo alto, continuarán recordándonos episodios ignominiosos de nuestro pasado meridano.

Se dice, que esta festividad podría trasladarse hasta Xmatkuil, como para que “los unos no se junten con los otros”… todo de lejitos ¿o me equivoco?. Al final de cuentas, muchos empresarios y “gentes de bien” son “torturados” con los espectáculos carnavalescos, ya que “tienen que cerrar sus negocios durante esos días”.

Otros, se complacieron de la propuesta de que se cambie a la Avenida 128, pues la fiesta podría prolongarse (después de ver desfilar las comparsas, disfrutar los conciertos e ingerir frías cebadas fermentadas) hacía ciertos centros recreativos nocturnos, instalados al poniente de la ciudad. ¿Interesante no?.